La experiencia
Cómo se siente Wild Beach
Una cala natural, no un club de playa
Wild Beach es la cala virgen al pie de la ladera de Makanda. La sombra la dan las palmeras y los almendros de playa, no las sombrillas. Las olas llegan directas del Pacífico, más vivas que en las calas protegidas dentro del parque nacional. Lo que se escucha es el mar y las aves de la selva, no música.
Mucho antes de que Manuel Antonio fuera un destino, los pescadores trabajaban este tramo de costa, y las trampas de piedra que construían para atrapar peces con la marea baja siguen ahí, medio enterradas en la arena. La playa funciona además como corredor biológico entre el dosel del bosque y el océano, así que las mañanas suelen venir acompañadas: monos capuchinos en los árboles, iguanas sobre los troncos, pelícanos pescando en la orilla.
No hay vendedores ni multitudes. La mayoría de los días la tendrás casi entera para ti. Esa es exactamente la idea.



